lunes, 28 de julio de 2008

El invierno

El invierno está a punto de acariciarme.
Tiene una mano templada y la otra de témpano.
Trae oculto en su zurrón una lámina de chocolate
dispuesto a endulzar los tragos amargos.

¿Qué está buscando el abeto huérfano?
Se marchó ya la espada culpable
y las piñas cayeron en silencio, presas del miedo.

No importa si la niña sonríe
y el caramelo que ahora come no cae al suelo.
Sea el invierno un anestésico a la espera
de momentos más sinceros.

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