Oculta, amenazante, se despierta la noche.
Te secuestra, dejándote fuera de mi alcance.
¡Qué maldición es ésta!
Yo lo niego. No habrá penumbra ni terror en nuestro reino.
Sois testigos de este desafío. Venid a la guerra si hace falta
Venid a por un escarmiento lleno de golpes bajos
No seré yo quien pierda mientras pueda perderla
La noche ya no es amenaza mi amor,
Recuéstate tranquila y veremos amanecer sin prisa.
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