El compás, el compás, el compás
Es de terciopelo, es de seda fabricada despacio
Tu cintura marca mi ritmo
Tus ojos me señalan el camino
Tus manos me visten de ricas telas
Suenan los timbales casi por casualidad
Y se recorta en el cielo una imagen obsesiva
Como trayendo la miel que destilas
Sucumbo a ti y no me resisto más
Oigo las gaviotas discutir
Pero no es por ti
Sino por los pedazos que de mí quedan tras la pócima que tomé anoche
No hay elixir capaz de calmarme
No hay veneno que me distancie ya de ti.
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